LA ESCULTURA DE PASCAL PLASENCIA: SITUACIONES REALES Y VISIÓN IMAGINATIVA

La escultura ha pasado de hermana pobre de la pintura a ocupar un espacio creciente en el arte. Su progresiva creación de espacio, paralela a la dispersión material no impide que otras líneas sigan manteniendo el bloque, cerrado, a la manera de Maillol o Arp, o abierto, en la línea iniciada por Rodin y profundizada por Julio González .En el marco de esta libertad, Pascal Plasencia, ha escogido una línea realista de un alto grado de abstracción que infunde a las figuras una humanidad alejada del naturalismo y a la vez tierna, impregnada de humor. Cada una de ellas aparece rodeada de un ambiente determinado, como si hubieran sido sorprendidas en un momento de su propia vida diaria. Mujeres, algunas de ellas con una cola a la cabeza, que pueden recordar las figuras femeninas de la escuela italiana de Arturo Martini. La del espejo, la que pasea al perro, la otra que sale de la boca de un pez grande, un desnudo femenino extendido alegremente en el suelo, una encima de una columna-moderno estilista-, la chica sentada a la mesa con un pájaro y aquella, sentada con el pelo al viento. Entre las figuras de hombre, el fumador de pipa, el jugador con una pelota de fútbol, el contrabajista, los dos hombres bien abrigados y con carteras  que miran a lo alto, el otro que da la impresión de estar  volando, el hombre sentado sobre una maleta con un aire reflexivo, otro con paraguas y sombrero, algunos relieves, con personajes en situaciones muy diversas, y un perro, seguro que el del artista. Realismo, pero con una visión imaginativa, que lo aproxima y lo aleja de nosotros, como es propio de la creación artística. Son figuras con una modernidad de un aire internacional bien definida. Parecen buscar una síntesis en diferentes aspectos, formales o de contenido, todo realizado con un rigor y calidad y lo que es esencial, fruto de la creatividad de un artista que quiere ir a su aire y de acuerdo con su propio sentimiento.

J. Corredor-Matheos
Crítico de arte
Barcelona, ​​abril 2005

Texto traducido del catalán, publicado en el catálogo editado con motivo de la exposición en la Sala Parés (Barcelona,mayo-junio 2005)

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